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La Nación6 min de lectura

Estimación de IA · confianza 70%
Hace unos días me encontré con Orun, un extraterrestre que sigue de cerca las economías de nuestro planeta. Él había escuchado esa famosa frase de que hay cuatro tipos de economías: las desarrolladas, las emergentes, Japón y Argentina. Lo cautivó la idea de entender qué hacía a nuestro país tan especial. Esta vez llegó con una pregunta que lo tenía desconcertado:
—¿Por qué está subiendo tanto el riesgo país de la Argentina, mientras que en la mayoría de los mercados emergentes los movimientos han sido mucho más moderados?
—Qué pregunta difícil me hacés, Orun. En las últimas semanas, el riesgo país argentino ronda los 700 puntos, algo que es difícil de explicar si uno mira los fundamentals económicos. Parte de la explicación es que subieron las tasas de interés en el mundo, que ahora fue agravado por el nuevo escenario económico y político en Brasil. De cualquier manera, estos cambios afectaron mucho más a la Argentina que a otros países como Chile, Uruguay o México y hasta el mismo Brasil, donde el riesgo país casi no se movió.
—Pero no termino de entender —me interrumpió Orun—. Los números que miré en Marte antes de venir mostraban que la Argentina tiene equilibrio fiscal, una deuda pública neta de solo 38% del PBI, que es baja a nivel internacional, que este año viene comprando reservas y que las exportaciones están en niveles récord. ¿No son esos los fundamentals que los inversores miran para decidir si un país puede pagar su deuda?
—Sí Orun, es así, los fundamentals son importantes, pero no son todo. Por ejemplo, cuando miran nuestra historia, deja mucho que desear por el hecho de que haya habido numerosos defaults, reestructuraciones, reperfilamientos y que se ha recurrido a controles cambiarios. En varias oportunidades, los gobiernos prometieron que esta vez sería diferente, pero cuando vino la desconfianza del mercado, se restringió el acceso a las divisas o se reestructuró la deuda. Para un inversor, esas experiencias pesan. Aunque el programa económico actual sea distinto, recuperar la credibilidad lleva tiempo y hay que demostrar que los avances van a mantenerse.
—Entiendo —dijo Orun—. Pero si la deuda es baja y hay equilibrio fiscal, con lo cual no aumenta, no entiendo bien cuál podría ser el problema para pagarla o refinanciarla.
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Datos recopilados de conversaciones públicas y estimados por IA. Fuente: contexto de la nota (sin datos utilizables de X).
Extracto. El contenido pertenece a La Nación.

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