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AI estimate · 90% confidence
AI summary
The relationship between Argentina and Brazil is at its lowest point in 40 years, partly due to the collaboration of Javier Milei's government in the escape of Flávio Bolsonaro. This episode has significantly eroded mutual trust between the two countries and made Argentina the only country in the region not to recognize Lula da Silva's victory.
Analysts fear potential diplomatic breaks that would have serious political and economic consequences for both countries.
Generated by AI from the original story in Spanish.
La relación bilateral entre Argentina y Brasil atraviesa su peor momento en 40 años. La colaboración del gobierno de Javier Milei en la fuga de Flávio Bolsonaro, requerido por la justicia de ese país, es un episodio de inusitada gravedad que erosiona todavía más el vínculo solo para congraciarse con Estados Unidos. Así, el sistema de confianza mutua que ambos países construyeron y que incluyó acuerdos de cooperación nuclear se transformó en un sistema de sospechas y operaciones de inteligencia.
Lejos de convertirse en el líder global de la derecha que aspiraba a ser, Milei quedó políticamente aislado y convirtió a la Argentina en el único país de la región que no reconoció el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva. Se abre un abanico de posibilidades que podría ir desde el retiro permanente de los embajadores hasta la ruptura total de relaciones, una decisión de enormes consecuencias jurídicas, económicas y comerciales. Una vez más, la subordinación de la administración libertaria a Washington compromete los intereses estratégicos de la nación.
“Recuerdo con nostalgia los tiempos en que diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y se solucionaban de manera civilizada y republicana”, escribió el presidente brasileño en su cuenta de X. Lula eligió responder al saludo de Mauricio Macri para marcar su malestar con Milei, pero se guardó las próximas cartas. “No va a responder hasta que no sepa qué va a hacer Estados Unidos”, explicó a Página/12 una fuente diplomática que mantiene diálogo permanente con Itamaraty.
El gobierno brasileño sigue con atención los próximos movimientos de Estados Unidos antes de fijar una postura. En el Ministerio de Relaciones Exteriores carioca barajan tres hipótesis. La primera, que consideran la menos probable, es que Washington desconozca el triunfo de Lula y promueva a Flávio Bolsonaro como presidente, en una reedición de la operación Guaidó. La segunda es que Trump cuestione la transparencia de los comicios y le mantenga el asilo a Bolsonaro, pero reconozca al presidente electo. La tercera es que Estados Unidos evite una escalada y preserve el vínculo con Brasil. Al cierre de esta edición, el diario Folha de S. Paulo informaba que la Embajada de EE. UU. en Brasilia destacó en un informe la victoria “definitiva” de Lula.
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Data gathered from public conversations and estimated by AI. Source: the story's context (no usable data from X).
“Lo que haga Estados Unidos es clave porque marca lo que también va a hacer la Argentina”, explica el diplomático y revela un comentario que recorre los pasillos del Palacio San Martín. “El vicecanciller es Quirno, porque el verdadero ministro es Marco Rubio”. El chiste, que apenas expone la delegación de la política exterior nacional que implica, en los hechos, el alineamiento serial con Estados Unidos. “Es sin dudas el peor acontecimiento de intervención en la historia de las relaciones bilaterales entre Argentina y Brasil”, planteó Bernabé Malacalza, investigador independiente del Conicet.
En un ensayo publicado en Anfibia, Malacalza y Juan Gabriel Tokatlian analizaron el papel de la Argentina como proxy de Trump en la región. Para los especialistas, la avanzada intervencionista no terminó con las elecciones brasileñas. Tras el triunfo de Lula, busca deslegitimar a su gobierno con denuncias de fraude y persecución política, mientras facilita la fuga del candidato derrotado. La subordinación argentina adquiere una nueva dimensión. El gobierno de Milei cede su política exterior a una trama transnacional que interviene en los asuntos internos de Brasil.
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