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Las variables del bolsillo —el nivel salarial, la estabilidad del empleo y la incertidumbre económica— encabezan las preocupaciones de la sociedad, y están muy por encima de la dinámica de los precios. De acuerdo con el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por la consultora Zentrix, la desaceleración inflacionaria cayó al noveno lugar entre los problemas señalados por la población, cediendo terreno ante el estancamiento de los ingresos familiares y la falta de previsibilidad en la economía cotidiana.
El relevamiento de octubre revela que la agenda de prioridades sociales está orientada al plano económico: el 48,2 por ciento de los encuestados identifica la incertidumbre económica como su principal inquietud, seguido por el 46,2 por ciento que señala los ingresos y el salario, y el 44,6 por ciento que menciona el desempleo. En contraste, la preocupación por la inflación solo preocupa al 16,7 por ciento, quedando relegada detrás de otros factores y situándose apenas por encima de la educación (15,6 por ciento) y la inseguridad (15,3).
Este corrimiento del foco de angustia social plantea un escenario complejo para la gestión de Javier Milei. Aunque la desaceleración de los precios constituyó el principal activo de la gestión, el malestar social migró desde el costo de los productos hacia la capacidad real de compra y la sostenibilidad de las deudas familiares.
Pese a una leve mejora en la evaluación de la gestión, el potencial electoral de Milei con vista al escenario político de 2027 muestra límites claros. El voto firme hacia Milei alcanza el 24,3 por ciento, mientras que el 10,6 adicional afirma que podría votarlo, constituyendo un techo teórico del 34,9 por ciento. En contraposición, el rechazo electoral avanza: el 59,2 de los consultados asegura que jamás optaría por el oficialismo. La intensidad del rechazo se manifiesta en que, dentro del universo que evalúa negativamente a la administración, el 54,3 por ciento la califica expresamente como “muy mala”.
El contexto macroeconómico, con eje en la crisis de la producción y el trabajo, influyó en la aprobación sobre la gestión del Presidente que, en octubre, registró apenas el 36,2 por ciento de apoyo. Si bien encadenó tres meses consecutivos de variaciones positivas, tras haber tocado un piso del 31,4 en julio, el indicador muestra una tendencia ascendente gradual (32,2 en agosto y 35,2 en septiembre).
Aunque la brecha de desaprobación se redujo de 27,4 a 19,3 puntos; el rechazo a la gestión continúa siendo mayoritario y se ubica en el 55,5 por ciento, mientras que el 8 por ciento no manifiesta una postura definida.
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