Quién domina la conversación
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Estimación de IA · confianza 80%
El gobierno de Javier Milei está asimilando el golpe de la reelección de Lula, y trata de diseñar una nueva estrategia en la que Argentina se afiance como principal aliado de Estados Unidos en la región. Sin embargo, aparecen señales inquietantes en el horizonte de corto plazo.
Después de la primera vuelta que le había dado la victoria a Flávio Bolsonaro, Milei se enojaba con aquellos que decían que, en realidad, ese era un mal resultado para el gobierno argentino porque ahora Donald Trump tendría un aliado de mayor peso que Argentina. Los acusaba de miopía política y de no entender la importancia estratégica que tendría "pintar el continente de azul".
Hace apenas dos semanas, cuando nada hacía prever la remontada de Lula en el balotaje, Milei estuvo en Washington, y ante un auditorio de tendencia conservadora dijo: "No podemos ceder un milímetro en nuestra reconquista del hemisferio. Ganar es tan solo el primer paso. Ahora tenemos el mandato de hacer al continente americano grande otra vez. Separados somos débiles, pero juntos somos fuertes".
Milei no sólo se refería a la necesidad de que ganara Bolsonaro, sino también de que el partido Republicano obtuviera una victoria en las legislativas de medio término en Estados Unidos. Pero en Brasil hubo un sonoro revés. Y, por lo que se infiere de las encuestas, también habrá que asimilar otro resultado negativo la semana próxima en Estados Unidos.
Para el presidente argentino, es hora de reacomodar el discurso. Ahora, con la izquierda fortalecida por la victoria del PT brasileño, deberá abrazar el argumento que antes había rechazado y tratar de erigirse como el principal aliado para la Casa Blanca. El problema es que no está tan claro que desde Washington se comparta la misma visión.
Por lo pronto, Trump volvió a demostrar que a la hora de sentarse a negociar es extremadamente pragmático. Mencionó al pasar la sospecha de fraude, casi como cumplido para Bolsonaro, pero inmediatamente aclaró que Lula le cae bien, y dejó en claro que reconocería el resultado electoral.
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