Quién domina la conversación
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Luego de su séptimo viaje a España en lo que va de su mandato, el presidente Javier Milei volvió al país para dar un discurso en la cena anual de la Fundación Faro, el think thank ideológico libertario que dirige su amigo, el influencer ultraconservador Agustín Laje. Lo hizo en el Yacht Club Argentino en Puerto Madero ante un auditorio conformado por empresarios afines y cerrado para la prensa. El mandatario, encargado de cerrar la gala destinada a reunir fondos para el laboratorio de ideas de la famosa batalla cultural, aprovechó para celebrar su sobreseimiento en la causa $LIBRA, victimizarse y, sobre todo, insultar y amenazar a los medios y periodistas que escriben sobre esta investigación judicial: “Que sepan muy bien que con los hijos de puta en Argentina no vamos a tener piedad”.
Milei no solo atacó, también reiteró que su cruzada malvinera no se frena: “Tarde o temprano las islas van a ser nuestras por historia, por derecho, por geografía”, dijo, contradiciéndose de su postura original.
Después de ser introducido por Agustín Laje, Milei se tomó unos cinco minutos luego de la presentación para aparecer en el escenario, dejando al influencer petrificado en el atril e intentando mantener la sonrisa ante un público confundido. Una vez que estuvo listo, el presidente se dispuso a dar su cuarto discurso de la semana. Durante casi dos horas, leyó hojas y hojas, incluyendo los chistes que despertaron tenues risas entre los presentes.
En su impostado tono grave, hizo alusión a su sobreseimiento de la causa $LIBRA. “Intentaron un golpe de Estado por la vía institucional y no pudieron porque somos honestos y estamos limpios”, alegó y valoró el supuesto “correcto funcionamiento de las instituciones del Estado”, aunque sigue sin cumplir con la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria (LFEU).
Para empezar con la habitual agresión contra la prensa, apuntó contra “los periodistas ensobrados, corruptos, mercenarios de la mentira” y nombró a varios trabajadores de prensa que, según él, le deben explicar “quién se hace cargo de toda la basura que difundieron”. Envalentonado, amenazó: “Que sepan muy bien que con los hijos de puta en Argentina no vamos a tener piedad”.
Más calmado, habló sobre la crisis de las jubilaciones, la cual se la atribuyó a la “agenda asesina del aborto” y prometió que “cuando la economía pase a formalizarse, porque más de la mitad está en el mercado informal, y cuando aumente la Población Económicamente Activa (PEA), va a ser posible generar mejores jubilaciones”, y se excusó: “Lo estamos haciendo, pero demanda tiempo”.
Extracto. El contenido pertenece a Página/12.
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