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En las oficinas de Martín Redrado, en Las Cañitas, Palermo, una parte de la historia reciente del Banco Central (BCRA) está colgada en las paredes. Enmarcados detrás de vidrios, hay pliegos enteros sin cortar de billetes de 2, 10, 20 y 100 pesos, de los que se imprimieron cuando él presidía la entidad, entre 2004 y 2010. Son billetes que la inflación de las últimas dos décadas fue extinguiendo. En un estante, otro marco guarda la dedicatoria que le escribió Alan Greenspan en su libro The Age of Turbulence: “For Martín, a true professional” [Para Martín, un verdadero profesional]. Al lado, una foto lo muestra en caída libre, tirándose en paracaídas. Unos metros más allá, entre volúmenes de política económica y geopolítica, asoma un ejemplar de Too Big to Fail.
Vestido, como siempre, de traje elegante, el economista recibe a LA NACION con un diagnóstico preciso sobre el momento del programa económico. Según su mirada, el programa del Gobierno tiene hoy dos talones de Aquiles. El primero es la caja en dólares. El programa financiero que el equipo económico presentó en julio para despejar las dudas sobre 2027 “quedó obsoleto”, señala, y el año próximo el Tesoro deberá afrontar vencimientos por US$20.000 millones netos —US$4500 millones de ellos con el Fondo Monetario Internacional (FMI)— sin haber recuperado el acceso a los mercados internacionales. A eso se suma la dolarización de los ahorristas en pleno año electoral.
El segundo es el nivel de actividad, con un consumo y una inversión que no reaccionan. Por eso, el director de la consultora Fundación Capital sostiene que el modelo muestra “fatiga de materiales” y que la Argentina necesita una segunda etapa del programa.
–¿Cómo ve la economía para 2027, año electoral?
–La economía tiene hoy dos talones de Aquiles. Uno, que se vio reflejado en los últimos meses, es el riesgo país, que a nuestro juicio está vinculado con un programa financiero que quedó obsoleto. El Tesoro no va a tener US$3800 millones en su cuenta en el Banco Central, ni va a llegar a emitir US$5000 millones de Bonares [los bonos en dólares emitidos en el mercado local], que en las últimas cinco licitaciones ya no se ofrecieron. Hay que clarificar el programa financiero para el año que viene, con vencimientos de US$20.
000 millones netos, de los cuales US$4500 millones son con el Fondo. Kristalina Georgieva dejó claro en la reunión anual de Bangkok que no hace falta un nuevo programa, así que hay que pagarlos. Programa financiero más dolarización en un año electoral: la caja en dólares está tensa. Lo segundo, más evidente, es el nivel de actividad. El consumo y la inversión no reaccionan. Es cierto que en los últimos meses el salario privado registrado le ganó por poco a la inflación, pero no alcanza a compensar la pérdida que hubo hasta el primer trimestre.
Extracto. El contenido pertenece a La Nación.
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