Quién domina la conversación
- Gobierno
- 30%
- Izquierda / oposición
- 50%
- La calle
- 20%
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Clarín4 min de lectura

Estimación de IA · confianza 80%
La diplomacia económica del gobierno de Milei tiene un hábito curioso. Dedica buena parte de su esfuerzo a convencer al mundo de que la mitad del país no es confiable. Y lo hace mientras intenta vender algo valioso.Argentina tiene gas litio cobre alimentos capacidad nuclear y capital humano. En una época de rivalidad entre Estados Unidos y China competencia por los minerales críticos y ansiedad por la seguridad energética no es poco. De ahí surge la tentación de creer que nuestros recursos nos darán opciones.
El razonamiento sin embargo confunde lo que poseemos con lo que podemos hacer.Un activo no es todavía una opción. El gas de Vaca Muerta sólo es una alternativa internacional cuando existen gasoductos plantas de licuefacción financiamiento y contratos. Y nada de eso llega si quien debe financiarlo duda de que las reglas vayan a durar. La geología es estable. La política argentina menos. Y cuando hablamos de credibilidad solemos pensar en quién gana.
Pero también importa qué haría quien hoy pierde si mañana recuperara el poder.Antes de invertir el inversor tiene poder. Puede elegir Chile Australia o Perú. Una vez construida la mina o la planta el capital queda hundido y el poder pasa al país anfitrión que puede modificar impuestos retenciones o reglas cambiarias. El inversor anticipa esa posibilidad y la descuenta desde el primer día.Un proyecto minero o energético se piensa a veinticinco años durante los cuales habrá unas seis elecciones presidenciales.
Supongamos que el partido que estableció las reglas tiene un 70% de probabilidades de ganar cada elección y que la oposición si gana las revierte. La probabilidad de que esas reglas sobrevivan es 07 multiplicado por sí mismo seis veces lo que da un 12%.Si la oposición respetara las reglas la mitad de las veces que ganara subiría al 38%. Si las respetara nueve de cada diez veces alcanzaría el 83%. Son números hipotéticos para ilustrar un problema real.
Un partido puede ser muy confiable y aun así ofrecer pocas garantías a quien invierte pensando en décadas.Cuando sucede esto el gobierno cae en la trampa del garante. Su estrategia para construir credibilidad propia destruye la del país porque le muestra al inversor que los compromisos dependen de quién gobierne. La trampa tiene dos mitades y cada fuerza suele ocupar una.Los gobiernos de centroderecha viajan al exterior con una promesa y una advertencia.
Ellos respetarán las reglas pero la oposición si vuelve podría deshacerlas. La oposición denuncia contratos abusivos y promete revisarlos. Ambos comportamientos tienen lógica electoral. El inversor sin embargo no oye que el gobierno es confiable. Oye que la Argentina sólo es confiable mientras gobierne ese partido.Cuanto más insiste un gobierno en que sólo él puede garantizar la estabilidad más revela que esa estabilidad depende de su permanencia en el poder.
Pulso Real en X
Datos recopilados de conversaciones públicas y estimados por IA. Fuente: contexto de la nota (sin datos utilizables de X).
Extracto. El contenido pertenece a Clarín.