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La Nación7 min de lectura

Estimación de IA · confianza 80%
Una eventual victoria de Flavio Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil consolidaría lo que algunos -entre ellos, el presidente argentino, Javier Milei- llaman una ola azul de gobiernos de derecha en la región. El péndulo latinoamericano giró a partir, justamente, de la elección de Milei, a fines de 2023, y desde entonces se eligieron presidentes en otros países, entre ellos el chileno José Antonio Kast, el colombiano Abelardo De la Espriella y la peruana Keiko Fujimori.
¿Será el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado y preso por intento de golpe de Estado, uno más del grupo? Y, aún más importante: ¿implicará la llamada ola azul un giro de mediano o largo plazo o, por el contrario, solamente un movimiento del péndulo latinoamericano, que carece de la fuerza necesaria para perdurar por largos años?
La duda sobrevuela la región, mientras todos los jefes de Estado de derecha esperan ansiosos los resultados que darán las urnas brasileñas. Algunos de ellos, como Kast, sufrieron en tiempo récord un desgaste notable en sus índices de popularidad y aprobación, lo que genera dudas sobre la promocionada ola azul. Académicos como el estadounidense Steven Levitsky, profesor de Harvard, no creen en olas de colores.
Para Levitsky, coautor del célebre libro Cómo mueren las democracias, lo que está ocurriendo en América Latina es una especie de rebelión contra los gobiernos de turno. La mayoría de los electores elige candidatos de derecha no porque sean de derecha, sino porque son la opción frente a quienes están en el poder. La politóloga chilena Marta Lagos lo dice en pocas palabras: “hoy el voto no es ideológico, es pragmático”.
Las personas votan porque quienes están en el poder no entregan lo que prometieron, sobre todo en materia de economía y seguridad. El salvadoreño Nayib Bukele está ahí para mostrar que esta teoría es comprobable. Un presidente que, para muchos, ya coquetea con el autoritarismo y que tiene alrededor de 80% de aprobación. ¿Cómo lo logró, mientras Kast y Milei pierden seguidores? Reduciendo los índices de inseguridad en su país.
No parece importar si Bukele, como afirman sus opositores, viola los derechos humanos para lograr el objetivo trazado por su gobierno. Los salvadoreños que lo apoyan están contentos, en el país donde la democracia tiene su nivel más bajo de apoyo en la región, con solo 28%.
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Datos recopilados de conversaciones públicas y estimados por IA. Fuente: contexto de la nota (sin datos utilizables de X).
Extracto. El contenido pertenece a La Nación.