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La Nación8 min de lectura

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PUNTA COLORADA, Río Negro.– Cuando Fernanda Giordana terminó la secundaria, tuvo que irse de Sierra Grande: no encontraba opciones de estudio ni trabajo. Se formó como ingeniera en Biotecnología en la Universidad Nacional de Río Negro, en Villa Regina. Hoy ejerce cerca de su casa, como responsable ambiental de CB&I, la empresa que construye los gigantescos tanques de almacenamiento del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la obra de infraestructura privada más importante de las últimas décadas en la Argentina y que promete cambiar la matriz exportadora del país. “Para mí es algo muy lindo poder estar trabajando en Punta Colorada”, contó.
El trabajo de Giordana transcurre en un predio donde las grúas y las estructuras metálicas rompen con el paisaje desértico de la Patagonia. Hasta allí se llega por un tramo de ripio de la ruta provincial 9, que hace sacudirse al vehículo antes de entrar a una terminal de alto estándar. Durante la visita de LA NACION, el sol acompaña y se escuchan martillazos, amoladoras y taladros. Los carteles ordenan circular a 20 kilómetros por hora entre camiones, retroexcavadoras y camionetas.
En el perímetro de más de 700 hectáreas toma forma la salida al mar del VMOS. Con una inversión cercana a US$3000 millones y un avance del 85%, el proyecto es liderado por YPF y reúne también a Pan American Energy, Vista, Pampa Energía, Pluspetrol, Chevron, Shell, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén. La sociedad de nueve integrantes lleva adelante el oleoducto, las instalaciones de almacenamiento y la terminal marítima. Son casi todas las principales petroleras que operan en la Argentina.
Los tanques que construye CB&I tienen 83 metros de diámetro y una altura equivalente a diez pisos. Cada uno puede almacenar unos 750.000 barriles, un volumen comparable con el de 50 piscinas olímpicas o más de 22 millones de pelotas de fútbol. En esos gigantes se reunirá el petróleo que llegará por el ducto de 437 kilómetros desde Allen, conectado con la producción de Vaca Muerta, hasta disponer de los volúmenes necesarios para cargar grandes buques. La terminal está diseñada para recibir buques VLCC (Very Large Crude Carrier), capaces de transportar dos millones de barriles.
El ingreso de crudo al sistema está previsto para enero de 2027. Después habrá que llenar el oleoducto y los tanques antes de despachar el primer barco. “Marzo como fecha temprana, abril como fecha segura”, explicó Gustavo Chaab, CEO de VMOS. La capacidad inicial de transporte será de 180.000 barriles diarios; el desarrollo previsto hasta los 550.000 es el que se toma como referencia para medir el avance del 85%. Gustavo Gallino, presidente de VMOS y vicepresidente de Infraestructura de YPF, anticipó que estudian ampliaciones adicionales y planteó la posibilidad de alcanzar, en el futuro, un millón de barriles diarios.
El proyecto se inscribe en la discusión sobre el alcance del “derrame”: cuánto pueden extenderse las oportunidades de los sectores más dinámicos hacia el resto de la economía y compensar el deterioro del empleo en otras actividades. El Gobierno de Javier Milei apuesta a las inversiones exportadoras para generar divisas y actividad.
Extracto. El contenido pertenece a La Nación.
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