Quién domina la conversación
- Gobierno
- 30%
- Izquierda / oposición
- 50%
- La calle
- 20%
Empezá gratis con El Resumen Esencial o pasate a Premium para recibir el análisis completo.
Empezá gratis con El Resumen Esencial o pasate a Premium para recibir el análisis completo.
Empezá gratis con El Resumen Esencial o pasate a Premium para recibir el análisis completo.
La Nación7 min de lectura

Estimación de IA · confianza 85%
Javier Milei inauguró el viernes una nueva fase de su cruzada por la libertad. Si la motosierra fue el instrumento simbólico para encarar el ajuste del Estado, ahora propone la hoguera como destino de periodistas que lo incomodan, empresarios y opositores políticos a los que acusa de golpistas.
La furia del inquisidor se apoderó de él después de que el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi lo sobreseyó en la causa $LIBRA. A los gritos, ante un auditorio colmado, entonó un himno de intolerancia que sobrepasa la rutina de sus excesos verbales, a menudo frivolizados como el folclore de un líder extravagante. ¿Cuántas veces un presidente elegido por el voto popular llegó al extremo de invocar, aunque fuera en sentido figurado, la muerte violenta de ciudadanos con los que disiente?
Eligió el tono revanchista a la templanza de quien se sabe exculpado por la ley. Leyó un argumentario victimista, en el que exigió una compensación por “un año, 8 meses y 9 días de calumnias e injurias”. Describió un “intento de golpe de Estado por la vía institucional”, sin detenerse a explicar semejante oxímoron, acusó sin pruebas a LA NACION y nombró a cinco periodistas que siguieron el caso $LIBRA: Hugo Alconada Mon, Carlos Pagni, Paulino Rodrigues, Natalia Volosin y Luis Novaresio. Los trató de “corruptos” y “ensobrados”.
Preparó el clímax para pronunciar desde la altura de su poder como jefe del Estado la sentencia final de su alegato en el acto de la Fundación Faro: “¡Vamos a sacar a la Argentina de este pozo y esto implica ir contra todo el statu quo y lo voy a hacer! Pero que sepan muy bien que los hijos de puta en la Argentina no van a tener piedad. Porque, como decía Adam Smith, tener piedad con los hijos de puta es ser injusto con los buenos; y acá a los buenos les tiene que ir bien; los que se tienen que quemar en la hoguera son los hijos de puta”.
Parafraseó a Smith (“tener piedad con los malvados es ser injusto con los buenos”, decía el original), pero invirtió su espíritu. El liberalismo clásico y la Ilustración buscaban sustituir la venganza privada y el poder absoluto por la ley, el juicio justo y el control del poder estatal.
La libertad ha sido siempre la antítesis de una hoguera. El pensamiento liberal nació precisamente para extinguir las piras medievales y proteger al individuo frente al capricho del poder absoluto.
Pulso Real en X
Datos recopilados de conversaciones públicas y estimados por IA. Fuente: contexto de la nota (sin datos utilizables de X).
Extracto. El contenido pertenece a La Nación.