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“Tengo 125.000 millones de dólares en la billetera para enfrentar una corrida el año que viene”, aseguró el presidente Javier Milei. Las declaraciones vienen después de que, tras intentar seducir a 150 inversores y empresarios en un evento en The Economic Club of New York, se desatara una corrida sobre los bonos argentinos que hizo volar el riesgo país.
El oficialismo intentó ocultar el desagradable impacto del balbuceo económico del libertario sobre las decisiones de inversiones de los operadores financieros, echándole la culpa al candidato opositor Kicillof, que visitaba al alcalde de Nueva York.
Una operación con poco fundamento, ya que el gobernador de Buenos Aires también se juntó con inversores internacionales, a quienes señaló su compromiso con el superávit fiscal y el pago de las deudas de la provincia.
Volviendo a la billetera del presidente, cuando empezó a detallar su contenido sonó a esos amigos insolventes que amagan con pagar la cena grupal a la espera de que alguien lo frene. Tras afirmar que Argentina tiene vencimientos por 25.000 millones de dólares el año próximo, Milei declaró que “los tenedores locales no pueden poner deuda afuera con lo que ese rollover está asegurado” (sic).
¿Qué mecanismo conecta el cierre de los mercados de crédito externos con que te refinancien los inversores locales?, es un misterio que Milei no reveló ni el periodista ensobrado que lo entrevistó se animó a preguntar. Las deudas con inversores internacionales piensa pagarlas con fondos de organismos internacionales y otros países que ya tiene hablados. “Ya conseguimos 25.000 millones de dólares para el año que viene”, afirmó transformando mágicamente la necesidad de conseguir fondos para pagar deudas en plata de su billetera.
Otros 40.000 millones de dólares provendrían del swap chino heredado del kirchnerismo y el swap de EEUU cuyas condiciones de activación e intereses se mantuvieron bajo confidencialidad.
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Economía · La Nación

Economía · Página/12