Javier Milei @JMilei
RetweetMILEI Y EL FIN DE LA CENSURA La censura intelectual más eficaz no siempre prohíbe una idea: consigue que nadie se atreva a formularla. No necesita quemar libros, clausurar periódicos ni encarcelar filósofos. A veces basta con convertir determinadas opiniones en motivos de vergüenza, asociar ciertas preguntas con etiquetas infamantes y conseguir que la gente se autocensure antes de abrir la boca. Así se construye una prisión intelectual sin barrotes. Hay ideas que dejan de discutirse no porque hayan sido refutadas, sino porque defenderlas tiene un coste social demasiado alto. Hay preguntas que dejan de plantearse porque quien las formula sabe que recibirá ataques personales en lugar de argumentos. Y esto es exactamente lo que pasó con él Liberalismo y los liberales. Hasta que apareció Javier Milei. Logró el milagro de que habla sobre reducir drásticamente el Estado no fuera un tema tabú. Milei no se limitó a repetir argumentos económicos. Rompió con las formas habituales de presentarlos. Mientras otros moderaban el lenguaje para no incomodar al consenso dominante, él atacaba directamente sus premisas. La verdadera victoria intelectual no consiste en que nadie critique tus ideas. Consiste en que ya no puedan descartarlas sin discutirlas. Y Milei nos regaló esta victoria. FIN.
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