Quién domina la conversación
- Gobierno
- 30%
- Izquierda / oposición
- 40%
- La calle
- 30%
Empezá gratis con El Resumen Esencial o pasate a Premium para recibir el análisis completo.
La Nación11 min de lectura

Estimación de IA · confianza 85%
Por las calles de Washington transitan las venas del poder político de Estados Unidos que bombea las dinámicas globales. En esa capital de ritmo por momentos extrañamente provinciano Javier Milei cosechó esta semana un recibimiento amable y varias señales de que el dueño de casa, Donald Trump, seguirá estando de su lado más allá del resultado de las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
Detrás del jefe de la Casa Blanca, opera el establishment norteamericano, que transformó la relación con la Argentina en una prioridad para el desarrollo de los negocios estratégicos y está sobreinvertido en el proyecto libertario. Incluso cuando la rebelde Nueva York, el corazón de Wall Street y de los mercados, le siga siendo esquiva a Milei, dude de su futuro electoral y lo condene a un riesgo país que roza los 650 puntos.
En Washington se habla de alianza política e inversiones a largo plazo. En Nueva York late la incertidumbre del día a día. En la primera, hay apuro para aprovechar la ventana de oportunidad que ofrece la presencia de Milei, más la vigencia del RIGI; en la segunda, por el contrario, prima la lógica de sentarse a esperar hasta que el escenario aclare.
En medio de esas dos percepciones se deslizó el presidente argentino esta semana en Estados Unidos. En su discurso ante empresarios en la Cámara de Comercio llevó un mensaje que en sus lineamientos generales parecía repetir su libreto habitual sobre cómo logró salvar al país del infierno. Pero en forma sutil también deslizó varias frases que sugirieron que el tránsito económico está resultando arduo.
“Es obvio que el despegue iba a costar”, señaló en un pasaje, después de hablar de que “siempre hay efectos colaterales” en este tipo de procesos. Planteó que en los cambios profundos “hay ganadores y perdedores”, y se preguntó “¿por qué la inversión no está subiendo tanto?”.
En una revisión de su planteo temporal, situó el horizonte de la prosperidad en el futuro, no en un presente que luce desteñido. “Tenemos confianza en que vamos a ratificar este rumbo el año que viene en las urnas y en que la Argentina volverá a transitar el camino de la grandeza”, resaltó. El paraíso que había retratado en visitas anteriores como un predicador de la resurrección económica se desplazó un año más. Una profecía inconclusa.
Extracto. El contenido pertenece a La Nación.
Pulso Real en X
Datos recopilados de conversaciones públicas y estimados por IA. Fuente: contexto de la nota (sin datos utilizables de X).

Política · La Nación

Política · Página/12
Empezá gratis con El Resumen Esencial o pasate a Premium para recibir el análisis completo.