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Mientras estaba en París, el ministro Luis Caputo admitía los límites de la recuperación de una economía al borde de la recesión técnica. Se lo confesó a un puñado de empresarios y hasta a algunos gobernadores, que le pedían recursos para afrontar el año electoral. Una vez más, la falta de cintura política para tomar medidas que relajen el torniquete fiscal y permitan una reactivación fue el argumento para pedir paciencia. En el Ministerio de Economía creen que aún tienen margen temporal para mostrar resultados del plan que impacten positivamente en el bolsillo de la gente y se conviertan en otro argumento para la victoria de Javier Milei en las elecciones del año próximo.
En el Gabinete hay dudas. De hecho, las exigencias públicas que hizo la senadora Patricia Bullrich sobre la necesidad de que los resultados del plan de estabilización lleguen a la población se convirtieron en un paraguas para comenzar a señalar los temores de un traspié en la campaña electoral por culpa de la economía. Si bien esa desconfianza convivía desde meses atrás entre funcionarios de otros ministerios, nadie quería chocar contra el presidente Javier Milei, pero ahora encontraron en la debilidad de Caputo un blanco por donde entrar.
Los indicadores económicos negativos que permitieron avizorar una inevitable recesión técnica se convirtieron en el botón de muestra del techo del plan, según propios, aliados y hasta una parte del círculo rojo. Sin embargo, la salida de Caputo del Palacio de Hacienda apareció “exagerada” durante las últimas horas, según aseguró a PERFIL un empresario con llegada a la Casa Rosada y que mantuvo reuniones con el ministro de Economía en las últimas horas. “No puedo negar que lo vi nervioso”, admitió también la misma fuente.
“No hay nadie que lo aguante a Milei”, sentenció otro empresario que le reconoce a Caputo la capacidad de manejar los malestares del Presidente. Otros creen que el ministro de Economía “se aferró demasiado a las indicaciones presidenciales y el plan económico ya no es el diseño original, sino que se transformó en un esquema que no tiene dueño”. De ahí mismo surgió el lamento sobre la imposibilidad de aplicar medidas de alivio que resignen puntos de inflación a cambio de una mejora en la actividad económica.
“El Presidente quiere llegar a 2027 con la promesa cumplida de haber logrado domar a la inflación. Si se corre de esa meta, por menos que sea, a cambio de una reactivación que nunca llegue, tendrá una doble derrota. Es un riesgo que no piensa correr, más allá de que está convencido de que este es el camino”, le dijo a este diario una fuente del sector privado que mantiene vínculo con el entorno de Milei y con el propio jefe de Estado, más ocasionalmente.
Las especulaciones sobre la salida de Caputo se acrecentaron cuando el ministro acudió más a argumentaciones políticas que a técnicas para explicar los achaques de su plan. Incluso, la respuesta del Banco Central a las acusaciones de una decisión errática en el manejo financiero del oro que hizo la Auditoría General de la Nación (AGN) tuvo un “raro tono político”. “Como si esa parte del comunicado hubiera sido escrita por Caputo”, especuló un analista económico que mantiene antiguos vínculos con integrantes del equipo económico.
Extracto. El contenido pertenece a Perfil.


Economía · Página/12

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