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La puesta en escena de Javier Milei en torno a la causa Malvinas encontró su límite. Semanas después sobreactuar ante la ONU su discurso contra la ocupación británica y exigir que el organismo hiciera cumplir sus resoluciones, la Argentina se abstuvo de acompañar un proyecto contra las formas contemporáneas de colonialismo en la Comisión de Descolonización de ese organismo multilateral. La votación expone la distancia que existe entre la retórica presidencial y su política exterior que privilegia el alineamiento con Washington, incluso cuando compromete la coherencia del reclamo argentino y se suma a otras actuaciones vergonzosas como el voto en contra de la resolución de la ONU que declaró la esclavitud como “el crimen más grave contra la humanidad”.
Para los analistas consultados la claudicación responde al “alineamiento serial del gobierno de Milei con Estados Unidos” y contradice “la más valiosa tradición diplomática argentina”.
Fin del relato. La política exterior libertaria derribó la impostación malvinera surgida al calor de las ambiguas declaraciones de Donald Trump para presionar al Reino Unido. El jueves en el marco de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, encargada de los asuntos políticos especiales y de descolonización, la delegación argentina se abstuvo de votar a favor de un proyecto que reafirma la histórica Resolución 1514 de 1960 que ratifica y extiende el rechazo al colonialismo en sus formas contemporáneas. El proyecto se aprobó con 85 votos a favor, 49 en contra y 23 abstenciones. Brasil, México, Sudáfrica e India acompañaron la iniciativa, mientras la Argentina se apartó de países con los que comparte respaldos y argumentos para sostener su reclamo sobre las islas.
La votación no arrojó la imagen de aislamiento que se vio en otras oportunidades, cuando la Argentina votó en soledad junto a Estados Unidos e Israel porque la iniciativa fue patrocinada por Rusia y encontró el rechazo de varios países europeos, que señalaron que Moscú viola en Ucrania los mismos principios que invoca el texto. “Igual deberíamos haber votado en contra” dijo a Página12 el exsecretario de Malvinas Daniel Filmus que explicó porqué la resolución cosechó casi 50 votos en contra. Además llamó a observar que “los países que votaron a favor son los históricos aliados de Argentina”. Por eso si se privilegia la cuestión Malvinas “se debería haber votado a favor”.
La actuación diplomática es grave porque esa resolución contiene uno de los fundamentos centrales del reclamo argentino. El párrafo sexto establece que los procesos de descolonización no pueden quebrar la unidad nacional ni la integridad territorial de los países. Sobre ese principio se fundó la Resolución 2065, aprobada en 1965, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía por Malvinas y convocó a la Argentina y al Reino Unido a negociar. Allí se encuadra el conflicto como un caso pendiente de descolonización. María Cristina Perceval, exembajadora argentina ante Naciones Unidas dijo a este diario que la abstención “pone frente al abismo la cuestión Malvinas y nuestro legítimo e irrenunciable reclamo de soberanía” y definió el gesto como uno más del “alineamiento serial el gobierno de Milei con Estados Unidos”.
El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, cuestionó la abstención argentina y protagonizó un cruce con el canciller Pablo Quirno. En su cuenta de X, vinculó la decisión con el rechazo estadounidense al apartado del proyecto que señala las sanciones unilaterales como una forma contemporánea de colonialismo. “¿Es necesario aclarar que abstenerse para no incomodar a Washington debilita la coherencia de nuestra posición? La cuestión Malvinas merece una diplomacia que no esté de rodillas”, escribió. Quirno eludió el argumento y respondió con una descalificación. “No puede manejar una provincia, mirá si va a entender de política internacional”, lanzó, sin explicar por qué la Argentina evitó respaldar la iniciativa.
Extracto. El contenido pertenece a Página/12.


Política · La Nación

Política · Página/12