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Clarín5 min de lectura

Estimación de IA · confianza 75%
El índice de inflación de septiembre volvió a dar un pequeño salto. Pasó del 17% en agosto (la marca más baja del año) al 19% actual. Un 33.4% acumulado en los últimos doce meses. El Fondo Monetario Internacional (FMI) con el cual está negociando Luis Caputo el ministro de Economía redujo la estimación de crecimiento de la economía argentina en 2026. La marcó ahora en 21% frente al 35% que había confirmado en julio. Son estimaciones que concuerdan con las proyecciones que hicieron la semana pasada el Banco Mundial y el JP Morgan la entidad que calibra el riesgo país.
El diagnóstico del FMI incluye un apartado interesante. Mantuvo su proyección de crecimiento económico del 23% para América Latina y el Caribe. No únicamente eso: mejoró las estimaciones de Brasil donde está pendiente aún el balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva. También de Venezuela Bolivia Perú Ecuador y Paraguay. La interpretación más llana entonces indica que aquel descenso en la Argentina no obedecería al menos a ningún fenómeno regional.
Está en la marcha de nuestra propia economía.Javier Milei se enfrenta en la coyuntura a un problema insoluble. Su narrativa se dispersa. La pretensión de monopolizar la agenda también se advierte desbordada por la realidad económica. Sus últimos intentos por imponer otros paisajes parecen haber naufragado. El conflicto con Gran Bretaña por las islas Malvinas está imbuido de legitimidad. Pero pierde potencia por dos motivos: la política exterior se circunscribe solo a Estados Unidos e Israel.
Resulta visible a raíz de eso su pérdida de peso en los foros internacionales. El único lugar fuera de Washington donde la administración libertaria puede poner en práctica el camino sensato que eligió ante el conflicto: la diplomacia.También resultó efímera la algarabía de Milei y su tropa por la victoria en primera vuelta de Bolsonaro. La idea de un liderazgo regional o la victoria ideológica simbólica que representaría el regreso del bolsonarismo al Planalto son insumos que atañen solo a un foco dirigencial.
Asoman alejadísimos de los intereses colectivos. El Presidente no ceja en su esfuerzo por atraer la atención hacia la política exterior. Acaba de viajar de nuevo a Washington para una cena en honor a Donald Trump. También recaudatoria para la campaña electoral camino a las elecciones de medio término del 3 de noviembre.El problema de la administración libertaria radica en que ni Milei pareciera absolutamente convencido sobre la estrategia que desarrolla.
Su discurso público en los últimos días estuvo anclado en las previsiones del año electoral. También en las presuntas zancadillas de una oposición que de verdad parece tropezarse solita. Aquel comportamiento del líder libertario no transmite tranquilidad ni certezas.Esas impresiones derivan de la naturaleza de las reacciones de Milei. Ante indicadores que muestran una persistente falta de dinamismo económico o caída en la confianza pública responde con augurios místicos y de infalibilidad supuesta.
Extracto. El contenido pertenece a Clarín.

Economía · Página/12

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